20091116

Todo lo que es oro no brilla.

20091106

I know by now that you'll arrive
By the time i stop waiting.

20091105

enjúgate la lágrimas
ven a darme calma
tú la necesitas como yo.

20091104




No te quiero ver sin corazón
No te quiero ver con una cosa más
No te quiero ver de nuevo de demente
No te quiero ver y después llorar.

20091103

Volvé a parecerte al árbol que amo
al árbol de vastas ramas,
que silencioso y atento
pende sobre el mar.
La casa

se esconde.
La casa

se quiebra.

20091101


Vi nubes hermosas, me dejé sin dudas enamorar.

20091031

De me contaron, sin haber querido
como un tierno cuento, volado al azar
me llené de ganas por tenerte cerca
y desde ése instante, te empecé a inventar.
De pronto la noche te trajo a mi puerta
con las mil preguntas, estabas allí
porque aún creía, porque aún temía
que sólo en mis sueños serías así.
Precoz primavera, te trajo septiembre
los senderos le abren al sol, su color
como el primer día, el primer momento
qué corto es el tiempo entre tú y yo.
A cuestas me llevo
ojos inocentes, sonrisa felíz
no sé si quererte o callar las noches
cuando me dormía, despertando en .
Vienes de muy lejos, no sé si te quedas
me brilla en tus ojos una eternidad
y si no te importo, al menos hoy dime
y sé lo que fuere, la gota del mar.

~Mario Bofill.

20091030

pequeño ser:
De que me quiero ir; salir por un rato, inclusive de mí
dar vueltas por algún lado, aunque sea sin sentido.
Que llueva un poco, que me quede el camino aguado
dejar de pensar, que en cada sol te ví.
pienso a veces que te canso, o al menos que te exprimí.
Que te digo que te pienso, que me llames, que me acuerdo
que lo que se me estanca, por un momento no sea espeso.
Que por más que con canciones, te digo qué me pasa
y que siempre sea lo mismo, lo que pienso te espanta.
Hace tiempo que no te veo, adentro algo te extraña.

Todo tiene su momento;
y su tiempo, cuanto se hace bajo el cielo:
Hay tiempo de nacer
y hay tiempo de morir.
Hay tiempo de plantar
y hay tiempo de arrancar lo plantado.
Hay tiempo de matar
y hay tiempo de sanar.
Hay tiempo de destruir
y tiempo de edificar.
Hay tiempo de llorar
y tiempo de reír.
Hay tiempo de gemir
y tiempo de bailar.
Hay tiempo de esparcir piedras
y tiempo de recogerlas.
Hay tiempo de abrazarse
y tiempo de privarse del abrazo.
Hay tiempo de buscar
y tiempo de perder.
Hay tiempo de guardar
y tiempo de tirar.
Hay tiempo de rasgar
y tiempo de coser.
Hay tiempo de callarse
y tiempo de hablar.
Hay tiempo de amar
y tiempo de aborrecer.
Hay tiempo de guerra
y tiempo de paz.

20091025

Del gran anhelo

Oh, alma mía, yo te he enseñado a decir "hoy" como se dice "alguna vez" y "en otro tiempo", y a bailar tu ronda por encima de todo "aquí", y "ahí", y "allá".
Oh, alma mía, yo te he redimido de todos los rincones, yo te he apartado de ti el polvo, las arañas y la tiniebla.
Oh, alma mía, yo te he lavado del pequeño pudor y de la virtud de los rincones, y te persuadí a estar desnuda ante los ojos del sol. Con la tempestad llamada espíritu soplé sobre tu mar agitado; todas las nubes las expulsé de él soplando; estrangulé, incluso, al estrangulador llamado pecado.
Oh, alma mía, te he dado el derecho de decir no, como la tempestad, y de decir sí como dice sí el cielo abierto; silenciosa como la luz te encuentras ahora y caminas a través de tempestades de negación.
Oh, alma mía, te he devuelto la libertad sobre lo creado y lo increado, ¿y quién conoce la voluptuosidad de lo futuro como tú la conoces?
Oh, alma mía, te he enseñado el despreciar que no viene como un insecto; el grande, amoroso desprecio, que ama extremadamente allí donde extremadamente desprecia.
Oh, alma mía, te he enseñado a persuadir de tal modo que persuades a venir a ti a los argumentos mismos; semejante al sol, que persuade al mar a subir hasta su altura.
Oh, alma mía, he apartado de ti a todo obedecer, a todo flexionar la rodilla y a too llamar señor a otro, te he dado a ti misma el nombre Viraje de necesidad y Destino.
Oh, alma mía, te he dado nuevos nombres y juguetes multicolores, te he llamado destino, y Contorno de los contornos, y Ombligo del tiempo, y Campana azul.
Oh, alma mía, a tu terruño le he dado de beber toda sabiduría, todos los vinos nuevos y también todos lo vinos fuertes, inmemorialmente viejos, de la sabiduría.
Oh, alma mía, todo sol lo he derramado sobre ti, y toda noche y todo callar, y todo anhelo; así has crecido para mí como una viña.
Oh, alma mía, inmensamente rica y pesada te encuentras ahora, como una viña, con henchidas ubres y densos y dorados racimos de oro; apretada y oprimida por tu felicidad, aguardando a causa de tu superabundancia, y avergonzada, incluso, de tu espera.
¡Oh, alma mía, en ninguna parte hay ahora un alma que sea más amorosa y mas comprehensiva y más amplia que tú! El futuro y el pasado ¿dónde estarían más próximos y juntos que en ti?
Oh, alma mía, te he dado todo, y mis manos se han vaciado por ti. ¡Y ahora! Ahora me dices, sonriente y llena de melancolía: "¿Quién de nosotros tiene que dar las gracias?, ¿el que da no tiene que agradecer que el que toma tome? ¿Hacer regalos no es una necesidad? ¿Tomar no es un compadecerse?".
Oh, alma mía, comprendo la sonrisa de tu melancolía. ¡También tu inmensa riqueza extiende ahora manos anhelantes!
¡Tu plenitud mira por encima de mares rugientes y busca y aguarda; el anhelo de la sobreplenitud mira desde el cielo de tus ojos sonrientes! ¡Y en verdad, oh alma mía! ¿Quién vería tu sonrisa y no se desharía en lágrimas? Los ángeles mismos se dehacen en lágrimas a causa de la exesiva bondad de tu sonrisa. Tu bondad y tu sobrebondad son las que no quieren lamentarse y llorar; y sin embargo, oh alma mía, tu sonrisa anhela las lágrimas y tu boca trémula, los sollozos. "¿No es todo llorar un lamentarse? ¿Y no es todo lamentarse un acusar?", así te hablas a ti misma, y por ello, oh alma mía, prefieres sonreír a desahogar tu sufrimiento, ¡a desahogar en torrentes de lágrimas todo el sufrimiento que te causan tu plenitud y todos los apremios de la viña para que vengan viñadores y podadores! Pero tú no quieres llorar, no quieres desahogar en lágrimas tu purpúrea melancolía, ¡por eso tienes que cantar, oh alma mía! Mira, yo mismo sonrío, yo te predije estas cosas, cantar, con un canto estruendoso, hasta que todos los mares se callen para escuchar tu anhelo hasta que sobre silenciosos y anhelantes mares se balancee la barca, el áureo prodigio, en torno a cuyo oro brincan todas las cosas malas y prodigiosas, también muchos animales grandes y pequeños, todo lo que tiene prodigiosos pie ligeros para poder correr sobre senderos de color violeta, hacia el áureo prodigio, hacia la barca voluntaria y su dueño; pero éste es el vendimiador, que aguarda con una podadora de diamante tu gran libertador, oh, alma mía, el sin-nombre ¡al que sólo cantos futuros encontrarán un nombre! Y en verdad, tu aliento tiene ya el aliento de cantos futuros, ¡ya tú ardes y sueñas, ya bebes tú, sedienta, de todos los consoladores pozos de sonoras profundidades, ya descansa tu melancolía en la bienaventuranza de cantos futuros!
Oh, alma mía, ahora te he dado todo; e incluso, lo último que tenía, y todas mis manos se han vaciado por ti: ¡el mandarte cantar, mira, esto era mi última cosa! El mandarte cantar, y ahora habla, dí: ¿quién de nosotros tiene que dar las gracias? O mejor, ¡canta para mí, canta oh alma mía! ¡Y déjame que sea yo el que dé las gracias!

[Fragmento de Así habló Zaratustra, de F. Nietzsche]

20091024


La distancia: el arte de separar sin enemistar; no mezclar nada, no coinciliar nada; una prodigiosa multiplicidad que, sin embargo, es todo lo contrario a un caos. Ésta fue la condición preliminar, el largo y secreto trabajo, la capacidad artística de nuestro instinto.